sábado, 4 de julio de 2009

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Gripe A en Argentina. Medidas de prevención sugeridas por iglesias y ministros .

Buenos Aires - En estos días la epidemia de la gripe porcina o la gripe A, el virus "Influenza Humana AH1N1" ha recrudecido en este país.

Se adelantaron y alargaron las vacaciones invernales, hay decisiones importantes de los organismos estatales y los medios de comunicación informan permanentemente sobre el tema, aún con las múltiples dudas que generan en la sociedad. ¿Qué hacemos en la Iglesia? ¿Nos juntamos o no? ¿Le damos importancia y nos preocupamos o relativizamos?, se pregunta el Rev. Juan Gattinoni, de la Red de Liturgia y Secretario regional del CLAI. "Así como en el Antiguo Testamento vemos indicaciones sobre cómo cuidarse y cuidar a los demás ante enfermedades contagiosas, vale la pena ser prudente hoy también porque formamos parte de esta sociedad que pasa por un momento y situación especial", afirma.

Los cristianos somos propensos a ser un tanto omnipotentes (cosa que a Dios no agrada) y pensar “a mi –a nosotros- no me va a pasar, Dios me cuida”. Y así seguimos nuestra vida normal sin prestar atención a las advertencias de peligros o dificultades.

Tampoco es cuestión de tener miedo y aislarse en una burbuja hasta que pase la tormenta, considera Gattinoni. En el mismo sentido el Rev. Gerardo Oberman, Presidente de las Iglesias Reformadas en Argentina, envió una circular a sus comunidades, donde desgrana una serie de recomendaciones, cuando aún no se ha producido el cierre de lugares públicos, ni de masiva concentración.

He aquí los consejos:

Nuestros cultos y actividades pueden proseguir, siempre que las instancias gubernamentales no declaren una emergencia sanitaria que prohiba las reuniones cúlticas. Por supuesto que hay que tomar algunas medidas preventivas:

* ventilar los espacios de reunión con tiempo suficiente antes y luego de cada encuentro, * colocar jaboneras con alcohol en gel para que quienes llegan a la iglesia puedan usar al antrar y al salir,

* tratar de evitar el uso de himnarios y Biblias, reemplazando esto por hojitas con las canciones y las lecturas. Estas hojas luego se descartan,

* recomendar pastoralmente a las personas que se sientan con síntomas de gripe a que no asistan a las reuniones. Orar por ellas y acompañarlas solidariamente en un proceso que puede generar mucha angustia,

* evitar que mujeres embarazadas y personas con dificultades respiratorias crónicas o con inmunodefinciencias asistan al culto,

* no colocar en nuestras liturgias gestos que impliquen tocarse. Pero cambiar esto por un saludo con la mano desde lejos, una sonrisa cálida en lugar de un beso, etc. Es decir, no dejar de ser personas que nos reconocemos en nuestra hermandad en Cristo y no dejar de expresar de alguna forma que nos queremos y nos aceptamos, Oberman, quien pertenece a la Red Crearte de liturgia, sugiere, al igual que Gattinoni, que en los lugares donde hay temor por celebrar la Santa Cena, sugerimos optar por la intinción. Esto es, mojar el pan en la copa para evitar beber de una misma copa. Ótra opción es leer el texto de institución de la Santa Cena, hacer el gesto de la partición del pan y el llenado de la copa y en el momento en que normalmente se participaría, hacer una oración pidiendo a Dios poder celebrar juntos y juntas este sacramento.

* poner en lugares visibles cartillas informativas y los teléfonos de centros asistenciales especializados,

* colocar de manera visible textos bíblicos de fortalecimiento de la fe y la confianza en tiempos de prueba,

* organizar horarios específicos durante la semana para que las personas, en sus hogares, oren por el fin de la pandemia de la gripe y la pendemia del miedo. En un certero análisis, la carta de Oberman, sugiere que, cuando la situación pase, con más serenidad, "invitar a reflexionar a la membresía de nuestras iglesias sobre las pandemias silenciadas, aquellas que no nos generan alarma porque no nos amenazan de manera directa: las miles de muertes por desnutrición infantil, las cantidades de muertes a causa del abuso del alcohol y de las drogas, las muertes anuales en accidentes de tránsito, las muertes por trastornos respiratorios derivados de gripes normales (que matan más que esta gripe nueva), las muertes de personas en situación de pobreza extrema por causas evitables".

En la ciudad de Buenos Aires, organizaciones religiosas de distintas confesiones, han comenzado a suspender reuniones que significaban concentración de personas, como medida preventiva.
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