La plaga que nos amenaza
Dicen que ha llegado o se ha originado en Méjico. Y la han bautizado como la “gripe porcina”. Egipto (de una amplia religión musulmana) se ha apresurado a sacrificar a toda la población porcina del país. Se habla de 300 mil puercos que han pagado con sus vidas esta transmisión viral que solo parece afectar a los seres humanos.
Ahora están hablando los científicos de una mutación genética de este visitante poco deseado que podría presentarse en el próximo invierno en el hemisferio norte con más víctimas que cobrar. ¡Dios nos pille confesados!
Nadie parece hablar de los antecedentes de esta “pandemia” que hoy nos amenaza, pero para los que quieran acceder a los datos técnicos, aquí están: http://www.monografias.com/trabajos39/gripe-espanola/gripe-espanola2.shtml y si desean tener una información visual acerca de las medidas a adoptar para no contaminarse: http://www.youtube.com/watch?v=50H_LFJypw4&feature=featured
Me imagino que mientras más habitantes sumemos a este agotado planeta, más casos de estos veremos en todos los países del mundo. Mientras tanto deberemos seguir lavándonos las manos a menudo y hacer todo aquello que el conocimiento y el instinto nos han enseñado a hacer para prevenir posibles contagios.
Porque no podemos hacer más, ¿verdad? Bueno, en realidad podemos hacer mucho, mucho más.
En lo personal podemos procurar mantenernos sanos para poder ayudar a otros, o por lo menos mantener una información actualizada de nuestros familiares y amigos para procurarles ayuda médica si es necesario y si ellos no pueden valerse por sí mismos.
La gran cuestión es cómo podemos tener una salud buena , cuando ya no comemos lo necesario y lo peor, la mayoría de los alimentos tiene una gran dosis de hormonas y componentes químicos que son un atentando a la salud normal.
El otro gran problema lo presentan nuestros hábitos de vida cuando el estrés ha llegado para quedarse y dispensarnos toda la intranquilidad y la ansiedad que ya es una especie de característica de todos nosotros.
Deberíamos –como una especie de medicina compartida- apropiarnos de la promesa que nos viene de antiguo: por nada estemos afanosos antes que nuestras preocupaciones sean conocidas por Dios. Creer o no creer en la efectividad de esa promesa ya es una cuestión de fe.
GS (Viernes 1 de mayo, 2009).
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