lunes, 2 de marzo de 2009

PUBLICIDAD EXTRAÑA

Jurar o no jurar (sobre una Biblia).

Los Estados Unidos tienen una tradición: su presidente ha de jurar servir en su cargo (y defender la Constitución) poniendo su mano (derecha) sobre una Biblia y alzando su otra mano para recitar su juramento en alta voz (sirviendo como testigo o el que administra la “promesa” el juez que funciona como presidente de la Corte Suprema de Justicia).

Hasta aquí todo parece ir sobre ruedas, excepto las dudas que se ha dedicado a plantar en nuestra mente, el comediante también norteamericano George Calin con estas preguntas: ¿será válido el juramento si al ejemplar de la Biblia que se utiliza la faltan algunas páginas? ¿Y si la Biblia está orientada al revés? ¿Y si ha sido impresa en China? ¿Y si el que jura usa la mano izquierda? ¿Y si la Biblia utilizada está en un lenguaje que nadie entiende?

La pregunta más seria –en toda esta parodia que de todos modos tiene algún sentido- tiene que ver con la fe del que jura o promete. Porque si el que se presta para todo este ceremonial no cree o no tiene interés de cumplir con estas promesas, entonces todo eso no tendrá ningún sentido.

Esta promesa de los presidentes americanos tiene el mismo valor de los que prometen en un altar ser fieles a su cónyuge y no pueden o no quieren cumplir tal promesa.

La Constitución –como el matrimonio- se sostiene y es útil solo si existe el interés y la intención de respetarla. De otra manera nos encontraremos con toda clase de “tecnicalidades” y atajos para hacerla decir lo que nunca se ha intentado decir o dictar.

¿Será quizá por esta imposibilidad de ser cien por ciento fieles que el sistema americano de gobierno dice que el nuevo presidente electo pasa a ser el presidente legítimo a las 12 del mediodía del 20 de enero, hora local de Washington, la capital norteamericana automáticamente tanto si se ha efectuado la ceremonia de “juramento” como si no?

GS

(Miercoles, 21 de Enero, 29)

No hay comentarios: